En el extremo de Alto Verde, a minutos del centro de Santa Fe, donde el paisaje urbano se diluye entre río, vergetación agreste y caminos de tierra, hay una escuela que mira a su entorno. Allí, en el sector conocido como La Boca, funciona la Escuela de Enseñanza Técnica Nº 645 "Coronel Martín Jacobo Thompson", la única secundaria de la provincia con terminalidad en Pesca y Acuicultura y una de las pocas del país.
La escuela de Alto Verde que mira al río como aula y busca consolidar su proyecto en acuicultura
La Técnica Nº 645 del Paraje La Boca avanza con refacciones tras el robo sufrido a comienzos de año y trabaja en ideas de crecimiento. Busca desarrollar la producción piscícola, generar vínculos con empresas y fortalecer su reserva educativa.

El proyecto va mucho más allá: la comunidad educativa imagina ese espacio como un lugar de cría de peces de río en cautiverio, de investigación, turismo accesible y desarrollo productivo. Además, la escuela crece rodeada por un patrimonio natural excepcional. Aledaño a la misma, hay un predio de 12 hectáreas de reserva ambiental educativa que son un “aula abierta” donde los estudiantes aprenden observando la biodiversidad del humedal.
“Es un pulmón donde los chicos pueden conocer toda la biodiversidad del ecosistema del Paraná. Es un aula abierta de bosque nativo”, explicó el director Carlos Pacheco. El terreno había sido donado al Estado provincial por la familia Sesma de Clucellas, y luego -en 2018-, el Ministerio de Educación firmó la titularidad a nombre de la Técnica 645.
La identidad de esta escuela está íntimamente ligada al río. Allí los alrededor de 150 estudiantes aprenden todo el ciclo de producción acuícola durante los 6 años de formación. Mientras en los primeros años trabajan con peces ornamentales, luego -cuando eligen la orientación- se especializan en más en la cría y producción.

La escuela ya tiene un área de acuicultura, que cuenta piletones a cielo abierto y un galpón de alevinos, donde se hace la incubación y los primeros estadios de la cría. “La idea es que los chicos aprendan todo el proceso. Desde la reproducción, la cría de alevinos hasta la producción para consumo. Y si bien hoy no tenemos, queremos incorporar el pacú”, explicó Pacheco en una visita a El Litoral.
Mientras, los proyectos y sueños de la comunidad educativa siguen creciendo. Entre los próximos desafíos aparecen la producción de carnadas vivas y el desarrollo de nuevos emprendimientos vinculados con la economía regional. “Queremos capacitar en toda la cadena de la industria piscícola”, indicó el director que titularizó hace unos meses.
En la tierra natal de Horacio Guarany, donde muchas familias viven de la pesca artesanal, la escuela busca aportar conocimientos para diversificar la producción, agregar valor y hasta incluso poder generar empleo en épocas de veda. Las posibilidades son infinitas y están todas por explorarse.

Refacciones y mejoras
No obstante el lugar, a simple vista, requiere refacciones, mantenimiento y mejoras para consolidar tanto el proyecto actual como los próximos. Del mismo modo, el establecimiento busca poner definitivamente en valor la reserva natural. Trabaja junto a la Universidad Nacional del Litoral, el Ministerio de Ambiente y las áreas de Turismo de la provincia con el objetivo de sumar infraestructura y capacitar a los estudiantes.
“Queremos darle más énfasis a todo este tema, formar a los chicos y que también puedan participar si se desarrolla el turismo en la zona de islas”, explicó Pacheco. Uno de los proyectos que más entusiasma es construir pasarelas elevadas que permitan recorrer el lugar incluso a personas con movilidad reducida.

“La idea es hacer un turismo alternativo e inclusivo, para que también puedan disfrutarlo personas que utilizan sillas de ruedas o tienen dificultades de movilidad.”, se entusiasmó Pacheco. Mientras, en la recorrida, un grupo de estudiantes de 3er año aprovechan a usar los binoculares para el avistaje de aves autóctonas.
Volver a levantarse
El proyecto de crecimiento también comenzó a tomar forma tras un momento difícil que atravesó la institución. En febrero, delincuentes ingresaron al establecimiento y provocaron importantes destrozos. “Prácticamente desmantelaron la escuela: rompieron puertas, se llevaron toda la instalación eléctrica, la alarma y causaron muchísimos daños”, recordó.
A partir de esas pérdidas comenzaron gestiones ante el Ministerio de Educación que permitieron conseguir dos aportes del Fondo para Atención de Necesidades Inmediatas (FANI), por alrededor de 24 millones de pesos.

Actualmente se ejecuta una nueva instalación eléctrica trifásica que permitirá incorporar aire acondicionado a las aulas, mejorar la calefacción y poner nuevamente en funcionamiento bombas y distintos sectores destinados a los peces. También se comenzaron a ejecutar las obras de cerramiento perimetral a lo largo de toda la galería para dotar de mayor seguridad al establecimiento.
"Tenemos el apoyo del Gobierno provincial. Las empresas ya están trabajando y estimamos que la obra demandará entre 60 y 90 días”, aseguró el director.
Pensada para el entorno
La institución recibe a unos 150 estudiantes de Alto Verde. Sin embargo, el director sueña con ampliar el alcance de la propuesta y convertirla en un centro de referencia más regional. Entre las iniciativas figura la posibilidad de contar con residencias estudiantiles para que jóvenes de otras localidades puedan cursar una especialidad prácticamente única en Argentina.
La intención también es fortalecer convenios con empresas e instituciones para facilitar la inserción laboral de los futuros técnicos. “Queremos que cuando egresen ya tengan un ámbito laboral definido o bien que puedan administrar o generar sus propios emprendimientos”, indicó Pacheco.

La escuela también abre sus puertas fuera del horario habitual para ofrecer talleres no formales destinados a adultos. Actualmente funcionan propuestas de reparación de embarcaciones menores, electricidad y vivero con plantas aromáticas, mientras que próximamente se incorporará un taller de herrería.
Pese a las ganas de crecer, la escuela continúa enfrentando necesidades urgentes. Además de la mejora en infraestructura edilicia faltan cargos de preceptores, personal administrativo y trabajadores técnicos para sostener el funcionamiento diario tanto del establecimiento como de la reserva educativa.
Mientras tanto, la comunidad educativa sigue imaginando nuevos proyectos. Allí, donde el río marca el ritmo de la vida cotidiana, cada nuevo proyecto también representa una oportunidad para que los jóvenes de Alto Verde puedan quedarse, crecer y encontrar en su posibles salidas laborales entre los recursos del río.










