El cantautor tandilense Leo Bruno estrenó este mes, en todas las plataformas, "Un milagro más", su nueva canción, grabada en un estudio de Mar del Plata con una particularidad: la guitarra está a cargo de Genaro, un chico de apenas 12 años, junto a su hermano Lorenzo en bajo y voz.
Conoció a un guitarrista de 12 años por casualidad y terminó grabando su nueva canción con él
El músico Leo Bruno lanzó la canción junto a Genaro y Lorenzo, dos hermanos que aparecieron, de forma inesperada, durante una gira por la costa atlántica.

Ambos se sumaron al proyecto tras un cruce casual con Bruno en Miramar, en medio de una de las giras que el músico viene haciendo por la costa atlántica. Dentro de una carrera independiente que lleva quince años.
Con "Un milagro más", Bruno sale del costado liviano de su repertorio (que él mismo asocia a sus canciones "veraniegas") para adentrarse en un terreno más introspectivo.

"Tiene que ver con la monotonía, lo cruda que puede llegar a ser, y también es un retrato de los tiempos individualistas en los que vivimos actualmente", explicó el músico a El Litoral.
Ese cambio forma parte de una estrategia. "Eso es justamente lo que me motiva, cambiar y poder abarcar diferentes facetas, tanto lírica como musicalmente. Reinventarme y aprender".
Un joven guitarrista
Una mañana, Leo caminaba por el centro de Miramar cuando se cruzó con dos chicos. Uno de ellos tocaba la guitarra eléctrica con una destreza que no correspondía a su edad.
"Le pregunté totalmente absorto '¿cómo hacés para tocar así?'", recuerda el cantautor. La respuesta fue: "soy fana de Dimebag Darrell", el mítico guitarrista de Pantera. "Sí, me doy cuenta", le contestó Bruno, todavía sorprendido.
Ese chico se llama Genaro y en junio cumplió 12 años. Su hermano mayor, Lorenzo, toca el bajo y canta. De aquel cruce casual nació una invitación a tocar juntos durante los shows que Bruno estaba dando en la costa, y de esos shows nació, después, la idea de convocarlos para grabar el nuevo tema.
Lo notable, para Leo, fue la naturalidad con la que se metieron en una canción que apenas conocían. "El chico se devoró literalmente los escenarios, en cada participación brillaba", cuenta, y agrega que la excelente sintonía se extendió a la familia de los jóvenes músicos.

De la batería a la primera línea del escenario
Antes de convertirse en compositor y cantante, Leo Bruno fue baterista y estudió música popular. Su profesor de batería, Pablo Suárez, aparece como una influencia que excede lo técnico. Le enseñó a moverse entre géneros sin prejuicios, del rock al pop, pasando por la bossa nova y hasta el trash metal.
El pasaje de la batería al frente de un proyecto propio no fue automático. "Otra cosa es estar al frente de un proyecto, solo, como vocalista y escritor de todas las canciones. Me reconvertí", admite.
Y aunque asegura que el cambio no le costó desde lo actitudinal, sí describe con honestidad los días en que las ganas de cantar o escribir simplemente no aparecen.

Lo que no negocia es el criterio con el que sube al escenario. "El día que suba a un escenario y esté intranquilo y pendiente de 'qué van a pensar', largo todo, esto no es lo mío".
Quince años de carrera
Bruno lleva quince años de carrera autogestionada. Hace un balance positivo de ese recorrido, aunque identifica cuál es, para él, el desafío de un artista independiente, volver a escribir canciones que perduren.
"Lo que hoy escasean son las grandes canciones, aquello por lo cual los artistas legendarios fueron considerados como tales. Tenemos que volver a poner 'de moda' la creación", sostiene.
Una deuda pendiente con Santa Fe
Desde hace más de diez años, Bruno recorre la costa atlántica y describe ese contacto con el público como un componente de su identidad como músico.
Tiene una expectativa, que es tocar en Santa Fe. Leo ya visitó la ciudad y le quedó una impresión cálida, por la pasión futbolera y una vida cultural que le interesa conocer más. "Sería una experiencia hermosa poder cantar allí".








