Cristina Fernández de Kirchner le sigue poniendo la tobillera a los intentos del peronismo -Axel Kicillof y Sergio Uñac- de depurarse en una interna, exigiendo su liberación. Manuel Adorni sigue sin dar explicaciones a la sociedad sobre sus gastos mientras se saca fotos en inauguraciones (el parque solar de Mendoza) a las que nada aportó. El presidente volvió a descalificar a una periodista.
De los aurigas de la imprudencia al riesgo de reservas bajas en 2027
Cristina es el argumento de Milei y Adorni el de la oposición. Los carros de la política marchan dislocados del interés general. El pleno oficialista a la economía suma privatizaciones pero padece la baja recaudación. La inflación trajo un alivio, pero sin consumo la recaudación cae. El BCRA compra dólares y paga deuda, pero no acumula reservas.

Cristian Ritondo (PRO) dice que Karina y Martín Menem le mintieron por no darle la comisión bicameral que debe supervisar a la Side. El peronismo postergó la sesión para interpelar a Adorni porque lo prefiere en escena para desgastar al presidente. El Senado avaló que el padre del ministro de Justicia siga como camarista penal más allá de los 75 años fijados como límite por la Constitución.
¿Qué sentido tiene que un diputado pasee su camioneta Tesla sin patente? En el siglo donde la velocidad de la información y la presión de las redes sociales exigen respuestas instantáneas, la prudencia clásica parece una reliquia.
Ignoran los aurigas del poder que tal virtud sigue siendo el único antídoto contra el autoritarismo, que desprecia la deliberación y el populismo que desprecia las consecuencias a largo plazo.
Alivio político y fiscal, premura social
Para un gobierno que apuesta todo al eficientismo monetario, no dialoga y desprecia alternativas, el 2,6% (2,3% la núcleo) de inflación en abril es un alivio. Las estimaciones privadas para mayo apuntan a un 2,2%.
Es cierto que alimentos y bebidas subió 1,5%, pero los "regulados" se apreciaron 4,7%. Eso significa que el gobierno achica subsidios cuando el margen fiscal se estrecha por baja recaudación; también implica que en los bolsillos hay más incidencias de tarifas y menos margen para consumos -incluso básicos- en un país cuyo pulso electoral se mide menos por virtudes que por la economía.
En el estrechado tránsito de las cuentas públicas, Caputo apura las privatizaciones. Gestiona la venta del 90% de las acciones de Ayssa, después de haber vendido Impsa y las represas del Comahue. Avanzó con Citelec (controlante de Transener), adjudicada a Genneia (Neuss) y Edison Transmisión (Jorge Brito) y tiene por delante la Hidrovía y el Belgrano Cargas.
El equipo económico busca sumar hasta US$ 2.500 millones por concesiones y privatizaciones. Espera además que la infraestructura privada aporte fluidez económica concesionando rutas. Sólo como ejemplo: terminar la circunvalar Santa Fe le permitiría al Belgrano Cargas escalar de dos a 12 convoyes desde el norte argentino hasta los puertos del sur provincial. Menos costos a la producción y menos camiones en las rutas.

Del Rigi a las reservas
Esta semana el Gobierno nacional aprobó dos nuevos proyectos mineros en el marco del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones, por US$ 2.130 millones: son el complejo de litio Cauchari Olaroz (Lithium Argentina, Ganfeng Lithium y la empresa estatal jujeña Jemse) y el proyecto de cobre San Jorge en Mendoza.
Caputo destacó que entre ambos proyectos se crearán unos 8 mil puestos de trabajo; ya son 16 las iniciativas que comprometen unos US$ 30 mil millones, parte de los cuales irán llegando al país para recomponer reservas y poner pesos en circulación productiva.
Hasta tanto, con el BCRA comprando más de US$ 850 millones este mes, las reservas netas siguen en terreno negativo. La Secretaría de Finanzas logró un rollover del 110% de los vencimientos de la semana, adjudicando un total de $10,71 billones (valor efectivo) en instrumentos en pesos y dólar linked, pero con tasas aún altas y vencimientos concentrados antes de las elecciones.
Es cierto que el riesgo país perforó hacia abajo los 500 puntos y abre expectativas de regreso al mercado internacional de deuda. También que la semana entrante el FMI aprobará con un "waiver" el acuerdo con la Argentina para desembolsar US$ 1.000 millones en DEG. Pero eso no impide que el gobierno siga pagando deuda con los dólares que compra y no logra acumular.

El riesgo hacia 2027
Hernán Lacunza recorrió medios esta semana, advirtiendo uno de los riesgos más elocuentes: la falta de reservas netas suficientes en el Banco Central. El ex ministro de Macri y hombre del PRO (que viene subiendo apuestas ante la baja en la imagen de Milei) advirtió que entrar en el 2027 con "reservas cero" y un tipo de cambio apreciado es "muy peligroso".
El economista señaló que eso supone que no habría margen de maniobra ni colchón ante contingencias como encuestas adversas, caídas en el precio de la soja (lo que sucedió este viernes) o devaluaciones de socios comerciales como Brasil.
Lacunza reconoció la "estabilidad nominal" pero leyó "luces rojas" en el consumo deprimido; la morosidad en billeteras virtuales y tarjetas o "la inversión en mínimos" mientras el Rigi no llegue a materializar los anuncios. Sin generación genuina de empleo, en especial en centros urbanos alejados de los anuncios de inversión, crece el "riesgo kuka" que Caputo niega.
El ministro tendrá "puentes fiscales" con las privatizaciones, y podrá gestionar nuevos rescates como el que ya le ofrecieron Scott Bessent y el FMI. Cuenta además con garantías de organismos financieros internacionales para emitir deuda en los mercados. Pero sin productividad que reactive el empleo y la recaudación, y con los aurigas de la imprudencia política oficialista, el desafío se complica.
El límite del ajuste fiscal
El gobierno ha logrado el equilibrio fiscal mediante recortes drásticos (la "motosierra"), pero este método parece haber dado todo lo que podía. El riesgo ahora es la prociclicidad del gasto: si la economía no crece, la recaudación cae, lo que obliga a más recortes, generando un laberinto social y políticamente oneroso.
Si las imprudencias entre los que vuelcan todo al gasto universitario comprometiendo la prudencia fiscal, y los que niegan a la universidad ignorando un bien de la Argentina, no se encauzan en el debate político; si no se cambia la motosierra por el bisturí, el ajuste compromete la viabilidad política y social. Es lo que pasa con la discapacidad, el Pami o las rutas matando gente por falta de mantenimiento .
Nicolás Maquiavelo ha muerto, pero las ideas no se matan. Explicaba que la política es un 50% Virtud (destreza, prudencia) y un 50% Fortuna (azar); el problema de un gobernante imprudente es que puede tener éxito mientras el viento sople a su favor. Pero al no respetar instituciones o construir consensos, (los "diques"), cuando la fortuna cambia -una crisis económica global, una pandemia o un escándalo- el gobernante imprudente colapsa porque carece de red de contención.
Para los clásicos y para la ciencia política moderna, el destino de los gobernantes imprudentes no es una cuestión de "mala suerte", sino de causalidad política. Si la prudencia es el dique que contiene las inundaciones del azar, el gobernante imprudente es aquél que decide vivir en la ribera del río sin defensas, confiando únicamente en que "hoy no va a llover".
Sabe Santa Fe cuáles son las consecuencias, si no se toman los recaudos.








