La irrupción en la TV de Ronaldo, Ronaldinho y Madonna subidos a un Buggy, vestidos de prolijitos raperos y sin embargo al ritmo de "Disco Inferno" (The Trammps- 1976), retuvo seguramente algo más la atención en las pantallas de la final del Mundial 2026, pero para el registro de la EPE no hubo diferencias con los partidos anteriores. Que tomen nota los defensores del estilo Súper Bowl.
¿Cómo fue la demanda de energía durante el entretiempo de la final?
El espectáculo al estilo Súper Bowl de la final del Mundial no le movió la aguja a los consumos típicos del entretiempo. Al menos en la provincia de Santa Fe se repitió el patrón de los demás partidos de la Selección Argentina.


Podría incluso decirse que los usuarios residenciales cumplieron sus cábalas habituales respecto de los artefactos eléctricos del hogar al volver a dibujar una prolija "W" en las gráficas que miden cuántos megavatios se necesitaron en cada hora del domingo 19 de julio. Desde el punto de vista eléctrico la hinchada sentada frente al televisor hizo más o menos lo mismo.
Tal como con otras actuaciones de la Selección Argentina, el comportamiento del consumo fue el esperado (y estudiado por los técnicos del sector de todo el país). La previa de 14 a 15.45 bajó levemente el consumo y se derrumbó unos diez minutos antes de las 16, con alguna alteración momentánea de la línea descendente.
Así es posible ver una "W" (que en Santa Fe fue directamente "V", según el día del partido de los dirigidos por Lionel Scaloni) también en la última gráfica mundialista del consumo de energía en la Epe.

En el larguísimo entretiempo, acaso para cuando danzaba y simulaba cantar Shakira el tema oficial del torneo (Dai Dai que tiene como coautores a la colombiana y al británico Ed Sheeran), hubo incluso una recuperación del consumo. Ni su actuación pudo con el uso de otros electrodomésticos además de un único televisor por cada hogar.
Un equilibrio complejo
El comportamiento de la demanda residencial es motivo de estudios permanentes en el ámbito de la provisión de los servicios, sobre todo los de tipo energético, porque se trata de los más difíciles de planificar, en labores que deben también observar las actividades laborales, productivas y el clima.
A los gráficos de consumo y sus horarios (donde apareció la difícil W en la que se deben equilibrar generación y demanda o hay apagones) se los analiza para buscar patrones de comportamiento social que permitan predecir qué harán los usuarios más volubles.
En términos aún menos técnicos: los mega circuitos eléctricos del alumbrado público, que se encienden en cuanto se va la luz solar, son los más fáciles de prever. Se van a encender en cuanto sean necesarios. Pero en el otro extremo del universo de la demanda está la población, es decir, el consumo residencial.

En medio, hay otras actividades que también se siguen con atención: la demanda industrial (con los Grandes Usuarios) y la comercial.
Cammesa, la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico debe darle al mejor postor los megavatios a general según su precio más bajo y condiciones de seguridad, en forma continua.
Debe ubicar correctamente el fiel de una balanza y añadir pesos o quitarlos en el platillo de la generación que quema gas natural o combustibles líquidos, centrales hidroelécricas, nucleares y renovables. En el otro plato están los que aprietan botones, perillas y enchufan artefactos eléctricos








