La euforia colectiva por la clasificación de la Selección Argentina a las semifinales del Mundial 2026 se transformó en horror en San Francisco. Lo que debía ser una jornada de celebración tras la victoria ante Suiza derivó en una tragedia absoluta cuando un joven de 20 años fue ejecutado por la espalda de tres balazos a corta distancia.
Asesinaron por la espalda a un joven de 20 años en medio de los festejos por el triunfo de la Selección
El crimen ocurrió en pleno centro de la ciudad tras la clasificación a semifinales del Mundial. La víctima, identificada como Matías Ochonga, tenía antecedentes penales y la Justicia investiga un presunto ajuste de cuentas.

De acuerdo con datos exclusivos obtenidos por este medio, el fallecido fue identificado como Matías Gerardo Ochonga, quien residía en el barrio San Cayetano.
El sangriento episodio tuvo lugar en el cruce de la avenida Libertador Norte y el bulevar 25 de Mayo, epicentro donde cientos de familias se habían congregado para festejar el pase de ronda del conjunto nacional. Tras las detonaciones, efectivos policiales y ambulancias de un servicio médico arribaron de urgencia al sector, pero solo pudieron constatar que la víctima ya no presentaba signos vitales.

Actualmente, las autoridades judiciales lideran las actuaciones pertinentes para reconstruir la secuencia del ataque, localizar al homicida y esclarecer las motivaciones del crimen. Hasta el momento, los voceros policiales no han reportado detenciones vinculadas al caso.
Por otra parte, fuentes de este matutino confirmaron que Ochonga poseía un prontuario delictivo y que había recuperado la libertad hacía apenas unos días, encontrándose bajo el régimen de libertad condicional. Debido a este contexto, los encargados de la causa barajan la hipótesis de una presunta venganza o ajuste de cuentas, si bien la Fiscalía aún mantiene abiertas todas las líneas de investigación sin descartar ninguna alternativa de manera oficial.
Los informantes señalaron que el asesino actuó de manera premeditada, aprovechando el caos y el tumulto de la celebración para abordar a su objetivo, abrir fuego de manera directa y desvanecerse inmediatamente entre la muchedumbre. Pese a que el lugar desbordaba de familias y simpatizantes, el ataque fue tan quirúrgico y localizado hacia Ochonga que afortunadamente no se lamentaron colaterales ni otros heridos de bala.
El escenario posterior al asesinato también sumó momentos de extrema zozobra. Mientras los peritos y los médicos intentaban cercar la escena para preservar las pruebas, un grupo de personas comenzó a arrojar piedras y objetos contundentes desde las inmediaciones, atacando tanto al personal de seguridad como a los propios civiles que todavía se encontraban en el lugar.








