La Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis difundió su 43° informe, correspondiente al período comprendido entre el 17 y el 31 de mayo de 2026, en el que se confirma que las mayores poblaciones de la chicharrita del maíz continúan concentrándose en las regiones del NOA, NEA y Centro-Norte del país, mientras que en el Centro-Sur y el Litoral la situación permanece relativamente estable.
A la espera de heladas reseteadoras para el maíz temprano 2026/27: las chicharritas abundan en zonas endémicas
El último informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis mostró una fuerte presencia del insecto vector del complejo del achaparramiento del maíz en el NOA, el NEA y la región Centro-Norte. Los especialistas remarcan la necesidad de mantener los controles durante todo el año para anticipar riesgos en la próxima campaña.

Los resultados reflejan un comportamiento heterogéneo del insecto vector del complejo del achaparramiento del maíz, una de las principales amenazas sanitarias que enfrentó el cultivo durante las últimas campañas.

Los especialistas advierten que, aunque gran parte de los maíces tardíos ya se encuentran en etapas avanzadas de desarrollo o incluso fueron cosechados, resulta fundamental sostener las tareas de monitoreo para detectar tempranamente cambios en la dinámica poblacional de la plaga.
El monitoreo, una herramienta clave para anticipar riesgos
Alejandro Vera, coordinador de la Red Nacional de Monitoreo, señaló que el seguimiento permanente de las poblaciones de Dalbulus maidis constituye una herramienta estratégica para anticipar escenarios de riesgo en las distintas regiones productivas.
Según explicó, la presencia de maíces voluntarios o "guachos" en lotes ya cosechados representa uno de los principales factores de preocupación, debido a que funcionan como un "puente verde" que facilita la supervivencia del insecto entre campañas.

El especialista advirtió además que esta situación adquiere mayor relevancia en aquellas zonas donde las heladas son tardías o de baja intensidad, ya que la persistencia de plantas hospedantes permite que la chicharrita sobreviva durante el invierno y esté en condiciones de colonizar tempranamente los cultivos de la próxima campaña.
El NOA sigue registrando las mayores poblaciones
La región del Noroeste Argentino continúa siendo una de las áreas con mayor presencia del vector.
Según el relevamiento, el 94 % de las trampas monitoreadas se ubicó sobre cultivos de maíz y las capturas permanecieron en niveles elevados, aunque se observó una leve disminución respecto del informe anterior.
El 77 % de las localidades evaluadas registró más de 100 adultos por trampa, mientras que en el relevamiento previo ese porcentaje había alcanzado el 94 %.
Si bien los valores continúan siendo altos, la reducción podría indicar una moderada desaceleración en la abundancia de la plaga.
Incremento de capturas en el NEA
En el Nordeste Argentino la situación mostró una evolución diferente.
El 84 % de las trampas se instaló en lotes de maíz, principalmente en estadios reproductivos avanzados, y los monitoreos evidenciaron un incremento significativo en la cantidad promedio de capturas.
Más de la mitad de las localidades evaluadas (55 %) registró niveles superiores a los 100 adultos por trampa, confirmando una fuerte presencia del insecto en esta región.
La región Centro-Norte presentó uno de los escenarios más relevantes del informe.

Allí, el 95 % de las trampas detectó presencia de Dalbulus maidis y el 81 % de las localidades monitoreadas quedó encuadrado dentro de la categoría de máxima abundancia, con más de 100 adultos por trampa.
Los especialistas consideran que estos resultados reflejan una elevada presión poblacional del vector, situación que obliga a mantener una vigilancia permanente de cara a la próxima campaña agrícola.
Situación estable en el Litoral y Centro-Sur
En contraste con lo observado en el norte argentino, las regiones del Litoral y Centro-Sur continúan mostrando una dinámica más estable.
En el Litoral, el 94 % de las trampas registró presencia del insecto, aunque solo el 26 % alcanzó capturas superiores a los 100 adultos por trampa. Los mayores niveles se concentraron principalmente en la provincia de Entre Ríos.

Por su parte, en la región Centro-Sur siguen predominando las localidades donde la plaga está ausente. El 42 % de los sitios monitoreados no registró presencia de Dalbulus maidis, mientras que apenas el 13 % mostró capturas superiores a los 100 individuos por trampa.
Estos datos indican que la presión poblacional permanece relativamente controlada en gran parte de esta región.
Avances en el monitoreo del patógeno
El informe también incorporó resultados vinculados a la presencia de Corn Stunt Spiroplasma (CSS), el patógeno responsable del complejo del achaparramiento del maíz.
Las evaluaciones realizadas en tres localidades del NOA mostraron porcentajes de insectos portadores ubicados entre niveles bajos y moderados, un dato que resulta relevante para comprender el potencial riesgo sanitario asociado a las poblaciones detectadas.

La Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis fue creada en 2024 como respuesta al fuerte impacto que tuvo el complejo del achaparramiento sobre la producción maicera argentina.
La iniciativa es coordinada por la Asociación Maíz y Sorgo Argentino (Maizar) y cuenta con la participación de instituciones técnicas y científicas de referencia, entre ellas la Asociación Argentina de Protección Profesional de Cultivos Extensivos (AAPPCE), la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA), el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC).
El objetivo central de la red es generar información permanente sobre la distribución y abundancia de la chicharrita del maíz, así como sobre los niveles de infección del patógeno que transmite, brindando herramientas para la toma de decisiones y la prevención de futuras pérdidas productivas.

Los últimos resultados muestran que, si bien la situación varía entre regiones, la vigilancia continua seguirá siendo un factor determinante para reducir el impacto de una de las principales amenazas sanitarias del maíz argentino.








