La campaña de trigo atraviesa su etapa decisiva en la región núcleo, aunque el cierre de la siembra dista de estar asegurado. Según el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el avance alcanza el 92% de la superficie prevista, pero todavía quedan unas 100.000 hectáreas pendientes cuya implantación depende de que mejoren las condiciones de los lotes afectados por el exceso de humedad.
La siembra de trigo entra en su tramo final con 100.000 hectáreas aún en duda
La siembra de trigo en la región núcleo alcanzó el 92% de avance, pero unas 100.000 hectáreas todavía permanecen sin implantar por los excesos de humedad y la escasez de semillas de ciclos cortos. Mientras algunos productores buscan aprovechar la baja del precio de la urea para completar la campaña, otros ya analizan destinar esos lotes al maíz o la soja. Al mismo tiempo, el pronóstico de un fuerte fenómeno de El Niño comienza a reconfigurar las decisiones productivas para la próxima campaña.

Las lluvias acumuladas durante el otoño —que en algunos sectores superaron los 300 milímetros— y las precipitaciones registradas durante la última semana dejaron numerosos campos con barro, especialmente en el sur de Santa Fe y el norte de Buenos Aires, dificultando el ingreso de la maquinaria.

A esta situación se suma otro inconveniente: la limitada disponibilidad de semillas de cultivares de ciclo corto, necesarias para sembrar fuera de la ventana óptima.
Exceso de humedad, cambios de estrategia y expectativa por El Niño
La mayor parte de la superficie pendiente se concentra en el sur santafesino y el norte bonaerense.
En el sur de Santa Fe todavía resta implantar cerca del 7% del área proyectada. Desde la localidad de Fuentes advierten que algunos productores continúan sembrando en condiciones poco favorables debido al barro, mientras que en Bigand algunos lotes que no pudieron sembrarse con trigo serían destinados finalmente a soja de primera.
En el norte de Buenos Aires el retraso es aún mayor. Allí permanece sin sembrar alrededor del 17% de la superficie prevista, principalmente porque las lluvias coincidieron con la ventana de implantación de los cultivares de ciclo largo.

Pese a este panorama, la intención de siembra regional continúa estimándose en 1,6 millones de hectáreas.
La buena noticia para quienes todavía esperan ingresar a los lotes es que el pronóstico climático no anticipa nuevas lluvias durante la primera decena de julio. Esa ventana podría permitir completar parte de la superficie pendiente.
Al mismo tiempo, la reciente baja en el precio de la urea despertó el interés de muchos productores, que buscan aprovechar una fertilización más accesible para apuntar a mayores rendimientos.
Sin embargo, otros ya evalúan modificar su planificación y reservar esos lotes para la próxima campaña de maíz, alentados además por la perspectiva de un fenómeno de El Niño de intensidad al menos fuerte, que favorecería una mayor disponibilidad de agua durante la primavera y el verano.
El trigo implantado muestra un buen estado sanitario
Más allá de las dificultades para finalizar la siembra, los lotes ya implantados presentan un panorama alentador.
Desde la Bolsa de Comercio de Rosario indicaron que el cultivo muestra una muy buena condición general y un desarrollo favorable.
Solo en aquellos cuadros sembrados durante las últimas dos semanas se observa una emergencia más lenta de lo habitual, producto de las bajas temperaturas y la elevada humedad del suelo.

En materia climática, el escenario invernal continuará dominando los próximos días. Según el consultor Alfredo Elorriaga, no se esperan precipitaciones durante la primera década de julio y persistirán las heladas, con mínimas que podrían alcanzar los -7 °C en algunos sectores de la región durante este viernes.
Las bajas temperaturas también generan expectativas entre los productores de maíz del norte del país, que esperan que las heladas contribuyan a reducir las poblaciones de chicharrita, una de las principales amenazas sanitarias para la próxima campaña.
Nuevos cultivos ganan espacio mientras el girasol pierde protagonismo
El informe de la BCR también muestra cambios en las decisiones productivas para la campaña de invierno.

El girasol, que había recuperado superficie durante el ciclo anterior gracias a los buenos márgenes y a un escenario de La Niña, perdería participación este año debido a las perspectivas de un Niño fuerte, que favorecen nuevamente a la soja en muchas zonas.
No obstante, existen excepciones. En Bigand, por ejemplo, la intención de siembra de girasol podría crecer entre un 30% y un 50% respecto de la campaña pasada, aunque los técnicos advierten que el cultivo requerirá un manejo muy preciso para evitar problemas derivados del exceso de agua.
En paralelo, continúan consolidándose alternativas como la camelina, la carinata y distintas legumbres, que lentamente dejan de ser cultivos marginales para convertirse en herramientas de diversificación.
En localidades como Bigand se proyectan incrementos del 20% en la superficie de camelina y del 10% en legumbres. La arveja también gana terreno, impulsada por una ventaja económica clave: no requiere fertilización nitrogenada, un aspecto que cobró relevancia cuando el precio de la urea alcanzó valores elevados.

Además de ofrecer márgenes atractivos, estos cultivos contribuyen a mantener la cobertura del suelo, mejorar su estructura y aumentar la resiliencia de los sistemas productivos frente a escenarios climáticos cada vez más variables.
El informe concluye que el otoño 2026 dejó un balance hídrico favorable para la región núcleo, con un promedio de 211 milímetros acumulados y una distribución de lluvias más homogénea que en años anteriores. Un escenario que, combinado con la posible llegada de un fuerte fenómeno de El Niño, marcará buena parte de las decisiones agrícolas de la campaña 2026/2027.








