A medida que transcurren las horas, el manto de dudas que rodeaba el hallazgo de los cuerpos de Yanel Muga (29) y Jonatan Vázquez en una vivienda de calle Venezuela al 10.400 comienza a despejarse. Lo que en principio fue preservado por la Justicia bajo la carátula de rigor como "Investigación de muerte", ha mutado de manera casi concluyente hacia la hipótesis de un Femicidio seguido de suicidio.
"El nene gritaba que el padrastro había matado a su mamá": el dramático relato sobre la tragedia de barrio Entrada Norte
Una vecina de la cuadra detalló la secuencia en la que el hijo de la víctima, de 9 años, logró escapar por los techos junto a su primo tras presenciar el ataque armado. La pareja se había instalado en el complejo hacía apenas dos semanas.

Este viraje en la causa no solo se sustenta en los primeros peritajes balísticos, sino en el desgarrador y directo testimonio de los vecinos que asistieron a las víctimas colaterales más vulnerables de esta tragedia: dos niños de 9 años.
El reloj marcaba las 3 de la mañana del domingo cuando dos detonaciones secas quebraron el silencio de la gélida madrugada. El horror, sin embargo, no se conoció por los canales policiales habituales, sino por la desesperada huida del hijo de Muga.
Niños testigos del horror
El menor, que se encontraba junto a su primo de la misma edad (este último de visita en el domicilio), presenció una escena espantosa. En medio de una violenta discusión, el niño habría observado cómo el hombre extrajo un revólver y abrió fuego a corta distancia directamente contra la zona craneal de su madre, para luego descerrajarse un disparo a sí mismo.

Aprovechando el desenlace fatal, ambos menores ganaron el patio trasero. En un acto de pura supervivencia, y pese a vestir únicamente short y ojotas bajo las frías temperaturas de la temporada, los niños lograron trepar un alto portón que comunica con la calle.
Una vez en la vía pública, el hijo de la mujer asesinada corrió hacia la vivienda lindera en busca de Nayara, una joven vecina cuyo inmueble linda pared de por medio con el departamento de la tragedia."Nos enteramos por una criaturita que salió corriendo a la calle, trepó por el portón y le golpeó a la vecina".
Llanto y shock absoluto
"El nenito gritaba desesperado diciendo que el padrastro había matado a su mamá", relató consternada otra habitante de la cuadra que acudió de inmediato a brindar auxilio. Mientras el hijo de la víctima relataba los pormenores del crimen en medio de una crisis de llanto, su primo permanecía en un estado de shock absoluto: inmóvil, mudo y con la mirada perdida en el vacío.

La contención fue inmediata. Las vecinas abrigaron y abrazaron a los menores a la espera de la policía. Al arribar las unidades de la Subcomisaría 18ª, los efectivos se encontraron con un obstáculo: los accesos al departamento interno estaban cerrados con llave desde adentro, lo que obligó al personal actuante a saltar el cerramiento perimetral para poder ingresar a la escena.
Discusiones recurrentes
En el living de la vivienda se constató el cuadro irreversible. La declaración de los vecinos aporta un dato clave para los investigadores de la Brigada de Femicidios: la pareja se había mudado al inmueble hacía apenas dos semanas, tras haber sido ocupado previamente por la hija de una de las testigos del barrio.

A pesar del escaso tiempo de residencia, y del aislamiento propio de las bajas temperaturas que impiden el contacto fluido en la cuadra, se confirmó que las discusiones en el seno de la pareja ya eran recurrentes. "Yo sentí la discusión, pero no se entendía claramente por qué. La otra chica sí escuchó bien porque su departamento da pared de por medio", ratificó la vecina.
"Mi papá también murió"
La tragedia familiar sumó una cuota de dolor cuando los vecinos intentaron buscar el contacto de algún allegado. Al preguntarle al menor por su padre biológico, este respondió con una madurez desgarradora: "No tengo a mi papá, mi papá también murió".

Los menores permanecieron bajo estricto resguardo hasta que la llegada de su abuela materna aportó algo de amparo en medio del desastre. Los cuerpos ya fueron sometidos a la correspondiente autopsia y la fiscalía de Flagrancia trabaja en el cierre de los informes técnicos que terminarán de corroborar la mecánica del sangriento suceso.
Quien está a cargo de investigar este suceso es la fiscal Jorgelina Moser Ferro, de la Unidad de Violencia de Género, Familiar y Sexual (GEFAS)








