Cumplir 18 años dejó de representar, para muchos jóvenes, el momento en que comienza la vida adulta. Aunque la ley establece esa edad como el inicio de la mayoría de edad en gran parte del mundo, una nueva investigación muestra que la percepción social cambió.
La Generación Z considera que la adultez comienza cerca de los 27 años
Una investigación realizada en el Reino Unido reveló que los jóvenes ya no asocian la mayoría de edad legal con el inicio de la vida adulta. La estabilidad económica, el acceso a la vivienda y los cambios en los proyectos de vida aparecen entre los principales factores que postergan esa percepción.

Entre los integrantes de la llamada Generación Z, la adultez se asocia cada vez más con la independencia económica, la estabilidad laboral y la posibilidad de formar un proyecto de vida propio, metas que suelen alcanzarse varios años después.
Los resultados fueron difundidos a partir de un estudio elaborado por la consultora británica Censuswide para la empresa Aviva, dedicado a analizar cómo los jóvenes perciben la transición hacia la adultez.

La independencia económica reemplaza a la edad como referencia
La encuesta, realizada entre más de 2.000 personas del Reino Unido, mostró que los integrantes de la Generación Z consideran, en promedio, que una persona recién puede sentirse verdaderamente adulta alrededor de los 27 años.
La diferencia con generaciones anteriores refleja un cambio profundo en la forma de entender esa etapa de la vida.

Mientras que décadas atrás la adultez estaba asociada casi exclusivamente a cumplir la mayoría de edad, hoy aparecen otros factores considerados mucho más determinantes.
Entre ellos se destacan conseguir un empleo estable, poder afrontar los gastos sin ayuda económica de la familia, independizarse, acceder a una vivienda y asumir responsabilidades cotidianas de manera autónoma.

El estudio revela que muchos jóvenes no sienten que alcanzar los 18 años modifique de manera sustancial su situación personal. Si bien esa edad otorga derechos y obligaciones legales, la realidad económica y social hace que numerosos proyectos tradicionalmente vinculados a la adultez se posterguen varios años.
Los investigadores señalan que el aumento del costo de vida, las dificultades para acceder a una vivienda propia, la prolongación de los estudios superiores y un mercado laboral más inestable explican buena parte de ese fenómeno.
De acuerdo con los resultados, una parte importante de los encuestados continúa viviendo con sus padres durante varios años después de alcanzar la mayoría de edad, una situación que hace algunas décadas era considerablemente menos frecuente.
También se observa una mayor permanencia dentro del sistema educativo. Muchos jóvenes combinan estudios universitarios con empleos de tiempo parcial o ingresan al mercado laboral de forma gradual, lo que retrasa la posibilidad de alcanzar una independencia económica plena.

Un cambio que también refleja nuevas formas de vivir
Los especialistas coinciden en que la transición hacia la adultez dejó de ser un momento puntual para convertirse en un proceso que puede extenderse durante varios años.
La psicología del desarrollo describe este período como una etapa de exploración, en la que las personas consolidan su identidad, construyen relaciones afectivas más estables y comienzan a definir proyectos profesionales y personales de largo plazo.
En ese contexto, la percepción de la adultez ya no depende únicamente de la edad cronológica, sino de la acumulación de experiencias y responsabilidades.
El informe también refleja que muchos jóvenes asocian sentirse adultos con situaciones concretas, como pagar el alquiler, administrar su propio dinero, resolver problemas cotidianos sin depender de sus padres o tomar decisiones importantes sobre el futuro.

La tendencia no es exclusiva del Reino Unido. Diversos estudios realizados en Europa, Estados Unidos y América Latina muestran fenómenos similares, impulsados por cambios económicos, sociales y culturales que modificaron los tiempos tradicionales de emancipación.
En Argentina, por ejemplo, el acceso a la vivienda representa uno de los principales desafíos para los menores de 30 años. El incremento del valor de los alquileres, las dificultades para acceder a créditos hipotecarios y la inestabilidad laboral hacen que muchos jóvenes prolonguen la convivencia con sus familias de origen.
A esto se suma un mercado laboral caracterizado por una mayor rotación de empleos y por modalidades de trabajo independientes o temporarias, que muchas veces dificultan la planificación financiera a largo plazo.
Los especialistas sostienen que este escenario no implica necesariamente una falta de madurez, sino una adaptación a condiciones sociales distintas de las que enfrentaron generaciones anteriores.

De hecho, numerosos jóvenes asumen responsabilidades laborales, académicas y familiares desde edades tempranas, aunque no logren alcanzar rápidamente la independencia económica.
El concepto de adultez también comenzó a incorporar aspectos relacionados con el bienestar emocional. Cada vez más personas consideran que sentirse adulto implica desarrollar herramientas para gestionar las emociones, resolver conflictos, establecer vínculos saludables y tomar decisiones responsables.
La investigación pone de manifiesto que la edad dejó de ser el único indicador para definir esa etapa de la vida. En cambio, cobran mayor importancia factores vinculados con la autonomía personal y la posibilidad de construir un proyecto propio.
Los autores del estudio concluyen que la Generación Z enfrenta un contexto muy diferente al de sus padres y abuelos. Las transformaciones del mercado laboral, el aumento del costo de vida, la prolongación de la formación académica y los cambios culturales modificaron la manera en que los jóvenes atraviesan el paso hacia la adultez.









