Las condiciones climáticas volvieron a ser determinantes para la actividad agropecuaria en el centro-norte de Santa Fe. Así lo refleja el último informe del Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA), elaborado por la Bolsa de Comercio de Santa Fe y la Universidad Católica de Santa Fe, correspondiente al período comprendido entre el 3 y el 9 de junio.
El clima frena la siembra de trigo en el centro-norte, mientras la cosecha gruesa entra en su recta fina
Las lluvias e inestabilidad registradas durante el último tramo del período detuvieron el constante avance de las sembradoras de trigo y los frentes de cosecha de la campaña gruesa en los doce departamentos del centro-norte santafesino. Aunque las precipitaciones paralizaron transitoriamente las labores, consolidan una excelente reserva hídrica en los perfiles de suelo para el arranque de la cosecha fina 2026.

La semana comenzó con un escenario favorable para las labores rurales. Las jornadas estables, con cielos despejados y temperaturas moderadas, permitieron un intenso movimiento de maquinaria tanto para la siembra de cultivos de invierno como para la cosecha de los cultivos estivales.

Sin embargo, el panorama cambió drásticamente durante el fin de semana. El ingreso de un frente de inestabilidad generó lluvias de variada intensidad en toda el área de seguimiento y dejó elevados niveles de humedad ambiental, nieblas, neblinas y lloviznas persistentes que terminaron paralizando gran parte de las actividades a campo.
Lluvias generalizadas y persistencia de anegamientos
Las precipitaciones alcanzaron al ciento por ciento de la superficie monitoreada, aunque con importantes diferencias entre departamentos.
Los mayores registros se observaron en Castellanos, donde se acumularon hasta 112 milímetros. También se destacaron Las Colonias, con máximos de 92 milímetros, y San Justo, con 86 milímetros.

En contraste, los menores acumulados se registraron en el sur del área relevada. En San Jerónimo, por ejemplo, las lluvias apenas alcanzaron los 29 milímetros.
Si bien las precipitaciones mejoraron la disponibilidad hídrica en los perfiles de los suelos ubicados en posiciones medias y altas, la situación continúa siendo compleja en sectores bajos y depresiones naturales, donde persisten encharcamientos y anegamientos heredados de los excesos registrados durante abril y mayo.
El trigo avanza, pero se proyecta una menor superficie
La campaña de trigo 2026 había logrado sostener durante tres semanas consecutivas un ritmo de implantación constante gracias a la excelente disponibilidad de humedad en los perfiles.

No obstante, las lluvias del último fin de semana obligaron a detener completamente las sembradoras, a la espera de condiciones que permitan retomar las tareas.
Hasta el momento, el avance de siembra alcanza aproximadamente el 55 % de la superficie proyectada. Los lotes implantados presentan una emergencia uniforme y un estado general considerado entre bueno y excelente, especialmente en variedades de ciclo largo sembradas en el sur de la región.
Pese a las buenas condiciones hídricas, los técnicos del SEA estiman una reducción en el área destinada al cereal.
Las proyecciones preliminares indican una superficie de 450.000 hectáreas, cifra que representa una caída cercana al 10 % respecto de las 500.000 hectáreas implantadas durante la campaña anterior.
La disminución se observa en toda el área de influencia, aunque resulta más marcada en los departamentos del norte provincial, donde las reiteradas lluvias dificultaron la preparación de los lotes dentro de las fechas óptimas de siembra.

Sin embargo, los especialistas consideran que el escenario aún podría modificarse. La disponibilidad de humedad y los cambios en las variables económicas podrían llevar a algunos productores a ampliar la superficie destinada a cultivos de invierno durante las próximas semanas.
La soja tardía se consolida como uno de los cultivos destacados
Mientras la fina busca ganar terreno, la cosecha gruesa transita sus últimas etapas con resultados diversos según el cultivo y la región.
La soja tardía aparece como una de las protagonistas de la campaña 2025-2026. Sobre una superficie implantada de 595.000 hectáreas, la cosecha ya alcanzó un avance del 85 %.
En los departamentos del centro y sur del área de estudio, la recolección prácticamente concluyó, mientras que en el norte las lluvias continúan generando interrupciones.
Los rendimientos muestran importantes diferencias territoriales. En sectores del departamento Nueve de Julio los promedios oscilaron entre 10 y 12 quintales por hectárea, afectados por las condiciones climáticas adversas. En cambio, en otras zonas los rindes se ubicaron entre 20 y 24 quintales, con registros destacados que alcanzaron entre 35 y 48 quintales por hectárea en lotes de alta productividad.
Buenas perspectivas para el maíz y estabilidad en sorgo y arroz
El maíz tardío también muestra una evolución favorable. La superficie sembrada alcanzó las 89.000 hectáreas, lo que representa un incremento del 25,8 % respecto de la campaña anterior. Además, el 95 % de los cultivos presenta condiciones calificadas entre buenas y muy buenas.
Los primeros lotes cosechados, principalmente en Castellanos, arrojaron resultados alentadores y generan expectativas positivas para el resto de la campaña.
En el caso del sorgo granífero, la cosecha avanza sobre el 85 % de la superficie en los departamentos Vera y Nueve de Julio, con rendimientos estables que se ubican entre 40 y 55 quintales por hectárea.
El arroz, por su parte, continúa su recolección en la cuenca costera de San Javier y Garay, con rindes que oscilan entre 6.000 y 6.900 kilogramos por hectárea.
El algodón enfrenta una situación cada vez más delicada
La situación más preocupante continúa siendo la del algodón.
El cultivo ya había iniciado la campaña con una reducción superior al 22 % en la superficie sembrada respecto del ciclo anterior, y las persistentes lluvias agravaron aún más el panorama.
La elevada humedad ambiental y las dificultades para ingresar a los lotes mantienen prácticamente paralizada la cosecha en amplias zonas de Nueve de Julio y el oeste del departamento Vera.

Ante este escenario, productores y técnicos comenzaron a evaluar pérdidas importantes e incluso la posibilidad de abandonar algunos lotes comerciales, debido al deterioro progresivo de la fibra y a la presión constante del picudo algodonero.
De esta manera, mientras el trigo encuentra perfiles cargados de humedad para iniciar su ciclo y la soja tardía confirma buenos resultados en gran parte de la región, el algodón se consolida como el cultivo más afectado por una campaña marcada por los excesos hídricos y las dificultades operativas que aún persisten en el norte santafesino.








